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Filosofía Corporativa

Introducción 

La cosmética ha vivido hasta la fecha de las ilusiones de la publicidad. Hermosas y jóvenes mujeres que se presentan en los anuncios sugerían explícitamente: “Compra y serás tan bella como yo”. Con cada moda o tendencia  germina una y otra vez la  esperanza de que se ha dado el paso decisivo para lograr el tan esperado rejuvenecimiento de la piel, pero olvidando siempre que lo que en realidad no cambia son las necesidades de la piel.

Los espectaculares y bellos tarros de los productos cosméticos transmiten una aureola de lujo y elegancia, si bien no tienen nada que ver  con los aspectos esenciales de las cremas que contienen, como son la compatibilidad y efectividad. Eso sí, contribuyen a encarecer el producto. Lo mismo sucede con los envoltorios, que sólo contribuyen a generar más montañas de residuos y poco pueden hacer por una  piel más hermosa. 

Nosotros hemos querido recorrer un camino diferente con la clara misión de concentrarnos realmente en lo esencial de los tratamientos de belleza. Para ello ha sido necesario establecer y fundamentar científicamente  los criterios decisivos para el cuidado dermatológico de la piel:

  1. Compatibilidad
  2. Efectividad
  3. Compromiso ético en materia de respeto por los animales y el medio ambiente

El aspecto de la compatibilidad de los productos utilizados en el cuidado de la piel  y más en concreto, la compatibilidad sostenible a largo plazo, es el  punto crucial.

Compatibles pueden ser en un principio casi todos los productos, pero lo que el usuario realmente necesita es que su producto no le provoque en el tiempo ni intolerancias ni sensibilizaciones que puedan derivar en una afecciones alérgicas. Las ciencias que se dedican al estudio de las enfermedades alérgicas, como son la dermatología y alergología, conocen bien la tolerabilidad de las distintas sustancias usadas en cosmética. 

Un vistazo a un tratado de Dermatología nos enseña que los conservantes químicos, las fragancias y los perfumes se encuentran entre los más frecuentes desencadenantes de reacciones alérgicas. La misión de un producto para el cuidado de la piel será la de conseguir los mejores resultados posibles, siempre dentro de los parámetros genéticos individuales. Nosotros lo logramos gracias a emplear formulaciones basadas en la armonía que supone la integración de sustancias activas, vitaminas  totalmente afines a la piel, así como de liposomas multilaminares que contienen lípidos idénticos a los de la piel. Los liposomas multilamelares proporcionan sobresalientes efectos en multitud de tratamientos, los cuales han sido científicamente corroborados por la dermatología. 

El respeto por los animales es para nosotros, indudablemente, una cuestión ética. Máxime porque desde nuestro punto de vista no existe ninguna sustancia orgánica proveniente de animales que no pueda ser obtenida del reino vegetal. 

La Bionomía es la ciencia de las leyes de la vida. Estas leyes representan para nosotros la base para el desarrollo y fabricación de nuestros productos de belleza. Esto significa, que por un lado se analizan los mecanismos metabólicos en el organismo humano y en la piel, y por otro lado, los aspectos relacionados con nuestro entorno vital.

Los principios básicos de un cuidado de la piel bionómico son:

  • Una compatibilidad óptima gracias a la utilización del conocimiento  dermatológico y alergénico en la selección de ingredientes.
  • La selección estratégica de aquellos ingredientes cuyos efectos están descritos y positivamente corroborados y que por lo tanto son beneficiosos para la piel.
  • La armonía de los ingredientes con  la fisiología y la anatomía de la piel. Esto se logra cuando de los ingredientes utilizados, la mayoría son endógenos (como los que se encuentran en la piel). 
  • Respeto por el medio ambiente evitando la emisión de residuos innecesarios.
  • Respeto por la vida animal, prescindiendo de sustancias de origen animal y por lo tanto de su innecesario sacrificio.