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Información sobre las Alergias

Tanto para las profesionales de la estética como para sus clientes, las reacciones alérgicas son siempre muy desagradables. El número de alergias se ha incrementado en los últimos años. Amplios sectores de la industria cosmética con sus productos han contribuido a este desafortunado crecimiento, ya que según nuestras informaciones contienen demasiados ingredientes alérgenos. Por ello, las profesionales de la cosmética, como nexo competente entre los usuarios finales y la industria cosmética, tienen una determinada responsabilidad de velar porque sus clientes gocen del mayor marco de seguridad posible, siempre a través del conocimiento profesional y del sano espíritu crítico hacia los productos que están en el mercado.

Las buenas profesionales de la estética, que son conocedoras de las razones que se esconden detrás de las reacciones alérgicas, tendrán cuidado con sus clientes para evitarlas en el mayor grado posible y se encargarán de asesorarles consecuentemente.

En general se puede decir que toda sustancia considerada ajena o extraña al organismo, puede desencadenar potencialmente una reacción alérgica. Cuanto más extraña sea dicha sustancia al organismo, mayor es la probabilidad de que desencadene una reacción alérgica por parte de este. Dicho al revés, la probabilidad de una reacción alérgica es menor en tanto en cuanto más similares son las sustancias a las que ya de por sí forman parte del organismo.

Múltiples investigaciones dermatológicas han sido capaces de identificar  claramente que sustancias son las más propensas a desencadenar una reacción alérgica y cuáles son las más tolerables o compatibles con el organismo humano. En los tratados de medicina se puede leer que los perfumes y los conservantes químicos se cuentan entre los principales y más frecuentes desencadenantes de reacciones alérgicas, si bien estos se encuentran también entre las sustancias más comúnmente utilizadas dentro de la cosmética. Si además se permite que dichas sustancias penetren al interior de la piel, atravesando la capa córnea, entonces no es de extrañar que el índice de alergias motivado por productos cosméticos vaya en aumento.

Nótese que la primera fase de una alergia en la piel (llamada “Fase de Sensibilización”) es totalmente imperceptible. Aún cuando se lleve tolerando durante un largo tiempo un preparado que contenga perfumes y conservantes químicos, puede ser que el proceso de sensibilización, por parte del sistema inmunológico, haya comenzado bastante antes. De todos es conocido el fenómeno de que un producto que ha venido siendo tolerado durante mucho tiempo, deja de serlo repentinamente. Este fenómeno puede resultar sorprendente para los profanos, pero no para los expertos en alergias, ya que el periodo de sensibilización, es decir, el tiempo que tarda el organismo en reaccionar contra el alérgeno, puede durar semanas, meses o incluso años.

Mientras que un cliente continúa aplicando sobre su piel de forma regular preparados que incluyen sustancias alergénicas, como los perfumes y/o  los conservantes, puede ser que hace ya tiempo haya comenzado a desarrollar una reacción alérgica en su piel.

La revista dermatológica alemana “Der Hautartz” (El Dermatólogo), publicaba ya en 2003 el artículo llamado “Kontaktsensibilisierungen auf Externa” (Sensibilizaciones por contacto debidas a agentes externos), de los autores Dr. Erdmann y Dr.Merk de la Clínica Universitaria de Aachen:

“En concreto los productos para el cuidado de la piel, debido a su extendido uso y popularidad, representan una especial fuente de fenómenos de “sensibilización” de la piel. Así, los perfumes y conservantes en su condición dentro de la cosmética, juegan a nivel mundial un papel decisivo como los más frecuentes desencadenantes de alergias de contacto”.

“Hasta el momento no se ha encontrado aún, ni en dermatología ni en cosmética, un conservante satisfactorio que pudiera simultáneamente no desencadenar un proceso de sensibilización y al mismo tiempo tener un comportamiento micro bacteriano aceptable”.

¿Cuáles son los conservantes, según su denominación INCI, que más frecuentemente aparecen en los productos cosméticos?

Conservantes químicos: Benzoic Acid, Methylparaben, Ethylparaben, Butylparaben, Propylparaben, Triclosan, Imidazolidinyl Urea, Diazolidinyl Urea, Chlorhexidin, Methylisothiazolinon, Sodium Benzoate, Potassium Sorbate, Dibromodicyanobutan, Sorbic Acid, DMDM Hydantoin, Polyaminopropyl Biguanide, Phenoxyethanol,  Chlormethylisothiazolinon, 2-Bromo-2-Nitropropane 1,3- diol (Bronopol), Quaternium 15, Iodpropinylbutylcarbamat.

A veces, los expertos en marketing intentan enmascarar la presencia de los conservantes químicos, en el sentido de que los hacen aparecer más benévolos, diciendo que en tales productos sólo se encuentran “sustancias idénticas a las de la naturaleza”. De esta manera se oculta de forma sibilina la realidad: “sustancias idénticas a las de la naturaleza” no dejan de ser otra cosa que conservantes químicos.

¡No olvide lo siguiente! : Idéntico a lo natural = químico (sintético)

Los conservantes químicos más empleados, como son los parabenos, el sorbato de potasio, el  benzoato de sodio, etc, si bien aparecen en diminutas trazas en la naturaleza, se sintetizan en masa para la industria cosmética en complejos químicos. Se trata, por lo tanto, de un buen ejemplo que de cara al peligro alergénico, es irrelevante si la sustancia se encuentra o no en la naturaleza. Lo verdaderamente decisivo va mucho más allá. Lo que realmente cuenta es si el sistema inmunológico reconoce a una sustancia como extraña al cuerpo o como propia del cuerpo.

Para lograr la mejor compatibilidad posible con el mayor número de personas, la estrategia es clara: evitar emplear aquellas sustancias que se encuentran entre los principales desencadenantes de alergias. Sin embargo esto requiere especiales esfuerzos y capacidades  a nivel de investigación y desarrollo, para poder llegar a producir productos cosméticos sin perfumes pero que tengan un olor neutro o un aroma agradable y sin conservantes químicos pero que dispongan de una fecha de caducidad al menos igual que aquellos que los llevan. 

Tengan muy presente a la hora de evaluar la compatibilidad de las sustancias ingredientes de los productos cosméticos, que con uno sólo se puede desencadenar una reacción alérgica y con ello provocar la incompatibilidad de todo el producto. Esto se entiende fácilmente con el símil de una cadena de robustos eslabones con uno de ellos más débil. Si ha de romper lo hará siempre por este último. Lo mismo pasará con un producto cosmético que se constituya de ingredientes de calidad y una sustancia incompatible con el potencial de desencadenar una alergia.

A menudo se publicitan eslóganes como “testado dermatológicamente”, “testado clínicamente”, etc. Sin embargo, ¿qué significa esta afirmación? No se aportan los datos de dichos test. También, aunque los productos no presentaran una buena compatibilidad pudieron haber sido “testados dermatológicamente”. Se ha llegado incluso a anunciar “testado dermatológicamente” y “apropiado para alérgicos”, si bien el producto contenía sustancias catalogadas como alérgenos como son los conservantes químicos y no hubiera sido testado nunca en personas alérgicas. A parte de ello, con un test no se puede determinar como de fuerte es el efecto potencial de sensibilización de un producto y de sus sustancias ingredientes, ya que para ello se precisa de muchas pruebas repetitivas y a lo largo de muchos meses, incluso años.

En los preparados de Dr. Baumann SkinIdent®  tiene Ud. la certeza y una gran seguridad de que,  gracias a que estos están libres de perfumes y conservantes químicos, no pueda llegar a producirse una reacción alérgica. Sería exagerado hablar de una seguridad del 100% al respecto, ya que incluso la sustancia más compatible conocida podría llegar a desencadenar una reacción alérgica en una persona que padeciera una hipersensibilidad (afección atípica). Por estas circunstancias, si en un caso excepcional, un usuario de productos de Dr. Baumann SkinIdent® tuviera una reacción alérgica a algún producto, siempre puede cambiar el tratamiento de cuidado de la piel hacia alguno de los muchos otros productos compatibles basados en otras sustancias ingredientes. Es precisamente la buena compatibilidad, la seña de identidad principal de los productos de Dr. Baumann SkinIdent®. En concreto, aquellas personas que tienen dificultades en encontrar una crema realmente compatible con su organismo, se cuentan entre los clientes más fieles de Dr. Baumann SkinIdent®. La seguridad óptima en el cuidado de la piel en cuanto a reacciones alérgicas, la ofrece la línea SkinIdent®. El porqué es así, queda claro en el momento en que observamos detalladamente la anatomía y la fisiología de la piel.

La piel se compone de la epidermis y la dermis. Anatómicamente no es correcto incluir la hipodermis (tejido graso subcutáneo). La piel, con sus 1,75 m2 es el mayor órgano de nuestro cuerpo. 

La misión del sistema inmunológico es la de detectar y combatir la intrusión de sustancias extrañas, para con ello preservar la integridad e individualidad del organismo. Condición para ello es la distinción entre lo que es propio y aquello que no lo es. De esta forma es posible reconocer materias “extrañas” o ajenas al cuerpo, como son las bacterias o los virus, y gracias a un mecanismo especial de defensa del sistema inmunológico, neutralizarlos.

El proceso de sensibilización depende básicamente de los siguientes factores:

  • Duración e intensidad del contacto con el alérgeno
  • Potencial sensibilizador del alérgeno
  • Función barrera de la piel
  • Predisposición genética

Los mecanismos por los que ocurren las reacciones alérgicas son complejos. Su inmunología se centra alrededor de la interacción de las llamadas citoquinas (proteínas de bajo peso molecular) y de los linfocitos T.

La dermatitis alérgica de contacto (DAC) surge como resultado de dos etapas esenciales: una Fase de Inducción o Sensibilización, que prepara y sensibiliza el sistema inmunitario para una respuesta alérgica, y una Fase Desencadenante en donde esta respuesta se desencadena. Así, la dermatitis alérgica de contacto está calificada como una reacción de hipersensibilidad retrasada que implica una respuesta alérgica mediada por células. 

Una importante contribución de los centros de estética es la de evitar que se produzcan estas incómodas dermatitis alérgicas.

En este sentido resulta esencial identificar y evitar aquellas sustancias habitualmente utilizadas en cosmética, que han sido sobradamente señaladas como desencadenantes de alergias de contacto, para minimizar en lo posible el riesgo de dichas afecciones.

Una buena estrategia para lograrlo es seguir los siguientes pasos:

  • Asegurarse de que los productos que se vayan a emplear consten del mayor número posible de ingredientes iguales o idénticos a los que conforman el organismo y la piel.
  • Que los restantes ingredientes “extraños o diferentes a los del organismo” hayan demostrado desde el punto de vista dermatológico su buena compatibilidad.
  • Renuncia expresa de habituales desencadenantes de alergias, como son los perfumes, conservantes, etc.
  • Ejecución práctica: Empleo de los productos de la línea DR. BAUMANN®, con la excepción de una serie de productos aislados que contienen aceites esenciales.

La estrategia óptima: 

  • Que los preparados que se empleen se constituyan exclusivamente de vitaminas e ingredientes iguales o idénticos a los que ya conforman el organismo y la piel, dado que en condiciones normales, el sistema inmunológico nunca reaccionará contra ellos.
  • Ejecución práctica: con la línea SkinIdent®.