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Un lobo con piel de Cordero

Desgraciadamente dentro de la cosmética existen lobos con piel de cordero. Estos le prometen el cielo en la tierra, así como, resultados  increíbles o la "juventud eterna".

El mejor camino para no perder el contacto con la realidad es no perder de vista las sustancias ingredientes de los productos cosméticos. Compare el contenido y la composición de un producto con las promesas de la publicidad. A menudo se asombrará una vez que Ud. haya efectuado su propio análisis o le haya asesorado un verdadero profesional de la cosmética.

A continuación le detallamos una serie de "trucos" o prácticas habituales que se utilizan para vender productos que Ud. no compraría si conociera mejor su contexto:

  • En un producto puede aparecer el rótulo de "hipoalergénico", aún cuando en su lista de ingredientes contenga fragancias y conservantes químicos, que son los principales desencadenantes de alergias. 
  • Un producto se anuncia como "natural" pero contiene una serie de sustancias químicas y sintéticas. A parte de esto, "natural" no significa que vaya a ser siempre saludable y compatible con la piel, ya que también las sustancias naturales pueden provocar fuertes reacciones alérgicas. 
  • En el envase de un producto se destaca la presencia de una sustancia determinada entre sus ingredientes, la cual actúa de reclamo sobre el producto, si bien dicha sustancia se encuentra en concentraciones bajas o insuficientes como para que haga efecto. En su lugar se encuentran sobre todo baratos aceites y otros ingredientes de dudoso valor. 
  • Un producto que se vende bajo el nombre de una  muy conocida marca y a un precio muy  alto, aún cuando la mayoría de los ingredientes utilizados son de bajo coste. 
  • Hay productos que aseguran que no han sido "testados en animales", si bien contienen sustancias provenientes del sacrificio animal.
  • En casi cada nueva campaña publicitaria, las firmas de cosmética prometen una revolución en el cuidado de la piel, si bien nada cambia en la fisiología de la piel. El resultado es que tras comprar el producto, el cliente tiene la piel igual que antes, e incluso, a veces en peor estado y en la siguiente campaña se vuelven a albergar esperanzas de nuevo… 
  • Los productos se anuncian con los rótulos de:  “Testado dermatológicamente”, "hipoalergénico",  "testado clínicamente", "testado médicamente"… Sin embargo no existen directrices legales de cómo se han de efectuar dichos test o pruebas. La declaración sólo se limita a afirmar que" ha sido probado", pero sin especificar el resultado de la prueba. 

Resulta que el "modus operandi" es siempre el mismo: La publicidad le invita a tener confianza sobre los productos anunciados, de modo que un examen real y crítico no se haga preciso.

Le sugerimos que tome el camino acertado desde el principio, para conseguir el tratamiento óptimo para su piel: recopile datos e informaciones  sobre los principios básicos del cuidado de la piel y sobre el conocimiento dermatológico de los ingredientes empleados en cosmética. En este sentido queremos ayudarle gustosamente a través de los contenidos de esta página Web.